"El mediocampo es donde se gana el partido", así lo resumió J. Acevedo en una reciente entrevista. A medida que avanza la temporada, su papel como mediocampista para Instituto se vuelve más evidente. Acevedo no solo distribuye el balón, sino que también da el primer pase que inicia cada jugada, un aspecto crítico para su equipo.

Los números lo respaldan. En los últimos cinco partidos, ha registrado una impresionante cantidad de 90% de precisión en los pases. Su visión y técnica permiten que los delanteros, como Córdoba y Albarracín, se desmarquen e encuentren oportunidades de gol. Además, su capacidad para leer el juego le permite anticipar las jugadas del rival, robando balones cruciales en el mediocampo.

El ambiente en el vestuario destaca la importancia de Acevedo. Sus compañeros lo ven como un líder silencioso, alguien que nunca deja de trabajar. Durante el partido contra Godoy Cruz, su presencia fue evidente, robando balones y ofreciendo apoyo defensivo, lo que fue clave para mantener el equilibrio del equipo.

Los aficionados también reconocen su contribución. Las calles de Córdoba resuenan con comentarios positivos sobre su rendimiento y consistencia. "Es el alma de nuestro equipo", dice un fanático mientras sale del estadio. Con cada partido, J. Acevedo se asienta como un pilar en el esquema táctico que busca llevar a Instituto a posiciones más altas en la liga.